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El niño del parque

El niño del parque
Miguel acostumbraba ir los sábados a caminar por el parque que había por su colonia. Sentado en una de las bancas había un niño que siempre dibujaba en una libreta.
Un día Miguel se le acercó y comenzó una pequeña conversación:
- Hola, ¿me puedo sentar?
- Claro, hay suficiente espacio para los dos.
- ¿Cómo te llamas?
- Mi nombre es Gerardo. Eres el primer niño que me saluda en mucho tiempo. También a mí me gustaría saber tu nombre.
- Soy Miguel. Creo que nadie te saluda porque eres muy serio. Tal vez si fueras un poco más alegre tendrías muchos amigos por aquí.
- No me interesa tener amigos.
- Bueno, no importa, quizás después tú y yo nos convirtamos en los mejores amigos. Le dijo Miguel y se fue caminando de ahí.
Gradualmente la amistad se fue fortaleciendo entre ambos. Inclusive a Gerardo varias veces Miguel lo vio sonreír.
Una tarde mientras estaban platicando escucharon a uno de los actores del teatro callejero del parque decir lo siguiente:
"El próximo sábado es el día de muertos. Los invitamos a escuchar leyendas".
- Va a estar muy padre. No me lo perdería por nada del mundo ¿tú vas a venir Gerardo?
- No Miguel, ese día no voy a estar aquí.
- Anímate, así podremos platicar los dos en lo que empieza el evento.
- No creo pero haré lo posible.
A la semana siguiente Miguel llegó listo para escuchar a los juglares y notó con alegría que su amigo estaba esperándole en la banca.
- ¡Creí que no vendrías! Dijo Miguel.
- Tengo algo para ti. Respondió Gerardo.
- Por favor dámelo cuando termine el narrador, no quiero perderme las leyendas de miedo.
El hombre que estaba detrás del micrófono comenzó a relatar la historia de un niño que había muerto hacía ya varios años en la banca del parque en donde estaba sentado Miguel. Además proyectó una foto en una pantalla gigante de tela. El rostro era idéntico al de Gerardo.
Miguel se volteó a ver a su amigo y vio que éste había desaparecido, dejando sólo su libreta llena de dibujos.

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